lunes, 3 de febrero de 2014

Radiografía de la mortalidad

El año 2010 puede convertirse en un punto de inflexión del sistema sanitario español. Al menos, eso parece si se mide la sanidad del país por su indicador más definitivo: los fallecimientos. O, por buscar una medida estadísticamente mejor, por el cambio en la tendencia de la tasa de mortalidad, que se mide como el número de defunciones por cada 100.000 habitantes.

Los datos que acaba de hacer públicos el Instituto Nacional de Estadística son claros. Entre 2002 y 2010, el número total de defunciones en el país se mantuvo alrededor de 380.000. Como en ese tiempo la población pasó de 41,8 a 47 millones, según los datos del padrón, eso hizo que la tasa de mortalidad pasara de 892 por 100.000 habitantes en 2002 a 829 en 2010. Pero, ahí, la tendencia a la baja se trunca. En 2011, subió a 841. Y en 2012, llegó a 862. Este año, último con datos, se superó el número de las 400.000 muertes en un año. Fueron exactamente 402.950. Una subida del 5,4% en dos años.

Que a más población haya más fallecimientos podría parecer lógico. Pero no es lo que pasó —siempre en líneas generales, porque las variaciones van en este asunto haciendo dientes de sierra— durante la década que va de 2001 a 2011. La proyección de los datos muestra que en ese periodo las mejorías en la atención sanitaria habían conseguido romper esa asociación entre edad y muerte. Hasta que, de repente, esa tendencia se ha roto. Sin que haya una explicación exterior clara (ni una epidemia, ni una ola de calor, ni una gripe especialmente preocupante).





Para más información: El País, y un vídeo de información

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