lunes, 24 de febrero de 2014

La estancia de 500 días en el Planeta rojo eleva el riesgo de sufrir un cáncer mortal un 5%

El viaje y la estancia en marte durante 500 dias eleva el nivel de sufrir un cáncer mortal la misma cantidad que nos perjudicarían 50.000 radiografías.
El rover Curiosity ha medido dicha raciación en marte y advierte de que los valientes seres humanos que viajen a Marte en el futuro se tendran que enfrentar a varios impedimentos ,uno e ellos es la raciacion del planeta qu eleva el riesgo de sufrir un cáncer mortal, esto se debe a que en Marte no existe un campo magnético global y su atmósfera es mucho ma delgada.
Se ha medido la tasa de radiación en l cráter Gale y es de 0,67 miliesevert ( mSv) y una radiografía de tórax (la más suave) equivale a 0,02 mSv.
Pero esto no acaba aqui, como es lógico a esto hay que sumarle la radiación de los 180 dias que dura el viaje de ida y otros 180 de vuelta. En total un astronauta al regresar a ls Tierra volveria con casi un Sv en el cuerpo.Estas mediciones tambien son importantes para saber si el planeta fue habitable,y ya no solo para el ser humano sino tambien para la vida micribiana.
Aunque la NASA ha establecido el aumento del riesgo de cáncer mortal en un 3% como límite aceptable en la carrera de los astronautas que viajan a la órbita baja de la Tierra, como las estancias en la Estación Espacial Internacional (ISS), aún no ha establecido un límite para las misiones en el espacio profundo.



Desarrollan el primer mapa de una explosión estelar

Por medio del telescopio de rayos X NuSTAR, un equipo científico logró crear el primer mapa de material radiactivo en el remanente de una supernova, lo que permitirá conocer más a fondo cómo se producen las explosiones que terminan con la vida de las estrellas que son ocho veces más grandes que el Sol.
“Las estrellas son bolas esféricas de gas, por lo que uno puede pensar que cuando terminan sus vidas y explotan, esa explosión parecería una bola uniforme en expansión. Pero nuestro nuevo resultado muestra cómo el corazón de la explosión, el motor, está distorsionado”, señaló Fiona Harrison, investigadora de la NASA y científica del Instituto de Tecnología de California.
Cuando una supernova explota, lanza al espacio casi todo el material del astro a un 10 por ciento de la velocidad de la luz, que generan ondas de choque en el entorno que dispersan el gas y el polvo del remanente. Cuando esto sucede, en el universo se forman elementos como el oro, el calcio y el hierro debido a las condiciones extremas de la explosión.
La estrella que estudian Harrison y su equipo es Casiopea A, un resto de explosión nuclear estelar a más de 11 mil años luz de la distancia de la Tierra, cuya luz llegó hace 350 años. Ahora con el NutSTAR, los investigadores lograron cartografiar el Titanio-44, elemento radiactivo que se produjo en el corazón de la supernova.



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lunes, 17 de febrero de 2014

Resuelto el misterio del << donut >> de Marte

La roca apareció de la nada, justo delante de las cámaras del rover Opportunity, que lleva una década estudiando la superficie de Marte. Imágenes de hacía solo varios días revelaban que antes no estaba allí. «Nos quedamos totalmente atónitos», reconocía Steve Aquires, el director científico de la misión, a principios de este mes. ¿De dónde había salido aquel pedrusco «móvil»? ¿Cómo había llegado hasta allí? Durante los últimos días, la roca, bautizada Isla Pinnacle y apodada el«donut» marciano por su singular apariencia, se ha convertido en toda una sensación y su aparición ha suscitado las más disparatadas explicaciones. Pero por fin investigadores han determinado su origen. Esun trozo de una roca más grande rota y movida por las ruedas del veterano vehículo explorador de la NASA a principios de enero.
De solo unos cuatro centímetros, la roca blanca con centro rojo, como un donut de mermelada, soprendió a los científicos cuando apareció en una imagen del rover tomada el 8 de enero en un lugar donde antes no estaba presente. Imágenes recientes muestran la pieza original de la roca golpeada por las ruedas del rover. «Podemos ver las huellas. Ahí es de donde proviene Isla Pinnacle», dice Ray Arvidson, de la Universidad de Washington en St. Louis.
El examen de Isla Pinnacle reveló altos niveles de elementos como manganeso y azufre, lo que sugiere que estos ingredientes solubles en agua se concentraron en la roca por la acción del agua. «Esto puede haber sucedido justo debajo de la superficie hace relativamente poco tiempo», dice Arvidson. «O puede haber ocurrido a un nivel más profundo debajo de la tierra hace más tiempo y luego, por casualidad, la erosión lo hizo accesible a nuestras ruedas».

Hacia el sur y cuesta arriba

Ahora que el rover ha terminado la inspección de esta piedra, el equipo planea conducirlo hacia el sur y cuesta arriba para investigar las capas de rocas expuestas en la pendiente. Opportunity se aproxima a una zona llamada informalmente McClure-Beverlin, en honor a dos ingenieros de la NASA que trabajaron en la misión Mariner 6 e «hicieron posibles las primeras misiones a Marte».
Durante la década en la que Opportunity ha estado en Marte ha conseguido una serie de hallazgos que prueban que el planeta tuvo en el pasado condiciones ambientales húmedas, algunas aparentementepropicias para albergar vida.


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lunes, 10 de febrero de 2014

Hallan una << Pompeya >> de animales en China

Quedaron petrificados para siempre en la última postura que adoptaron. Dinosaurios excepcionalmente bien conservados, primeros mamíferos, peces y reptiles yacen juntos en una especie de cementerio animal en el norte de China. Su muerte se produjo hace unos 120 millones de años cuando un volcán, como ocurrió con la ciudad de Pompeya, sepultó todo a su paso convirtiendo cada criatura viva en una estatua de ceniza. Lo ha descubierto un equipo internacional de geólogos y paleontólogos, algunos del Museo de Historia Natural de Nueva York y la Academia China de las Ciencias, que han publicado sus conclusiones en Nature Communications.
Los especímenes descansan juntos en la zona de la biota de Jehol, un antiguo ecosistema que existió hace entre 130 y 120 millones de años. Los trabajos de excavación en esta zona permitieron descubrir especímenes exquisitamente preservados que van desde plantas e insectos a peces y dinosaurios no aviarios.
La biota de Jehol se conserva en las formaciones rocosas de Yixian y Juifotang, en lo que antes era un paisaje de lagos y bosques de coníferas, rodeado de volcanes. Aunque los científicos han predicho desde hace tiempo que el vulcanismo ha desempeñado un papel importante en la formación de los fósiles que allí se encuentran, la causa de las muertes masivas y la historia de su preservación resultaba un misterio.

Como las víctimas de Pompeya

Los investigadores recogieron una serie de muestras de fósiles de aves y dinosaurios de varios lugares y los sedimentos en los que se conservaban para analizarlos. Utilizando técnicas de microscopía electrónica de barrido, difracción de rayos X y tomografía computarizada (TC), el equipo encontró que cada uno de los esqueletos se había incrustado directamente dentro de los flujos piroclásticos, las corrientes increíblemente rápidas de gas caliente y roca que acompañan a algunas erupciones volcánicas explosivas.
Aunque la preservación de los organismos durante las erupciones volcánicas puede ser diferentes, los vertebrados examinados en el estudio se caracterizaran por mantener poses de enterramiento y evidencias de carbonización, similares a las asociadas con las víctimas de Pompeya y Herculano que murieron durante la erupción del monte Vesubio en el año 79. Los hallazgos sugieren que los flujos piroclásticos llevaron a estos animales a la muerte masiva, su sepultura y preservación.

Un físico español negó los agujeros negros "clásicos" cuatro años antes que Hawking

Hace unas semanas, el físico británico Stephen Hawking causaba una considerable conmoción en el mundo académico al proponer, en una primera investigación todavía no revisada por pares, que los agujeros negros no existen como tal, sino que son algo muy distinto de lo que creíamos conocer. En sus conclusiones, eliminaba el «horizonte de sucesos», la frontera invisible a partir de la cuál nada puede escapar, ni siquiera la luz, para apostar por un «horizonte aparente» que mantiene prisioneras temporalmente la materia y la energía para después liberarlas de nuevo. Cuando Miquel Piñol, un joven físico español que actualmente trabaja en el Hospital La Fe de Valencia, leyó estos resultados se quedó asombrado. Hace cuatro años, firmaba junto a Ignacio López-Aylagas, ingeniero informático, un trabajo que se parece enormemente, en su concepción teórica, a lo que ahora dice el científico de Oxford.
El artículo de los españoles apareció en Arxiv.org, la misma plataforma online sostenida por la Universidad de Cornell para prepublicaciones científicas que ha utilizado Hawking. Piñol, entonces tan solo un becario de la Universidad de Barcelona, detallaba en su escrito el concepto de «colapso asintótico» que defiende su afamado colega y que no se había considerado con anterioridad. «Las estrellas, cuando tienen mucha masa, dejan de ser estables y entran en un proceso de colapso, como un edificio que se derrumba», explica Piñol. Entonces, la teoría clásica expone que todo el edificio quedará reducido «al nivel del suelo como un montón de escombros», formando lo que conoceríamos como un agujero negro. «Sin embargo, nosotros proponemos una solución alternativa: que ese edificio (la estrella) cada vez se derrumba de forma más lenta, como si las vigas y los ladrillos chocaran unas con otros relantizando el proceso. Eso es una solución asintótica, como una tortuga que quiere llegar a la meta, pero cada día recorre una distancia que es la mitad de la anterior y no llega nunca», apunta el investigador.
Al igual que en el ejemplo del edificio, los agujeros negros que conocemos son regiones del espacio donde toda la materia está acumulada en un punto. A una cierta distancia de este punto se encontraría el supuesto horizonte de sucesos, el límite del agujero negro, de forma que todo lo que pase esa frontera ya no tiene posibilidad de retorno. Pero a partir de las ecuaciones de Einstein, Piñol y López-Aylagas se dieron cuenta de que el horizonte de sucesos no solo describe una superficie de la que no se puede salir, sino una en la que no se puede entrar. «Si nada puede entrar, no podrá crecer y no podrá formarse el horizonte de sucesos», apunta Piñol.




Descubren en marte un nuevo cráter de 30 metros de diámetro

Cada año, objetos provenientes del espacio impactan en Marte dejando sobre la superficie 200 cráteres de más de 3,9 metros de diámetro. Pero pocos de ellos son tan impresionantes como el que las cámaras de la sonda Mars Reconnaissance Orbiter de la NASA acaban de descubrir sobre la superficie marciana. Las imágenes muestran una gigantesca cicatriz que se extiende a lo largo de 30 metros de longitud, rodeada por las señales de una especie de explosión radial. El golpetazo se produjo en algún momento entre julio de 2010 y mayo de 2012.
Los investigadores utilizaron el Experimento Científico de Imágenes de Alta Resolución (HiRISE) de la cámara del orbitador para examinar el lugar, ya que otra cámara del aparato había revelado un cambio en la apariencia de la superficie entre las observaciones desde julio de 2010 a mayo de 2012.
Sobre la base de los cambios aparentes antes y después de las imágenes de menor resolución, los investigadores utilizaron HiRISE para adquirir esta nueva fotografía el 19 de noviembre de 2013. Debido a que el terreno en el que se formó el cráter está lleno de polvo, la cicatriz aparece en azul en la mejora del color de la imagen, debido a la eliminación del polvo rojizo en esa área.
Los investigadores creen que el impacto debió de ser espectacular, ya que los escombros arrojados hacia el exterior durante la formación del cráter -el material expulsado-, alcanzaron los 15 kilómetros.


La Tierra, una mota de polvo vista desde Marte

Una brillante y diminuta mota de polvo. Así es como la Tierra se ve a 160 millones de kilómetros de distancia, desde el planeta Marte. El rover Curiosity de la NASA ha captado una imagen en la que nuestro mundo brilla más que cualquier estrella en el cielo nocturno marciano. Justo debajo, otro punto aún más minúsculo: es la Luna.
Las imágenes fueron tomadas unos 80 minutos después de la puesta de Sol durante el día marciano 529 del rover (31 de enero). Están disponibles en la web de la NASA, donde puede contemplarse una escena del cielo al anochecer (intentar encontrar nuestro planeta en la imagen no es fácil) y una vista ampliada de la Tierra y la Luna.
En estos momentos, el Curiosity explora un nuevo camino más suave para dirigirse al Monte Sharp -un lugar de gran interés científico porque se cree que entre sus capas sedimentarias se conservan miles de millones de años de historia geológica-, después de que sus ruedas hayan sufrido daños por las piedras de la superficie marciana.

Desde Saturno

La fotografía del Curiosity recuerda a otra, aún más espectacular, tomada por la sonda espacial Cassini de la NASA en julio de 2013 a 1.440 millones de kilómetros, desde el sistema de Saturno. En la imagen, un puntito azul pálido, fácil de confundir con una pequeña mota apenas visible, es la Tierra. En esa ocasión, era la primera vez que la humanidad sabía con antelación que iba a ser inmortalizada desde tan lejos. Esta vez nos han pillado de improviso.

lunes, 3 de febrero de 2014

Radiografía de la mortalidad

El año 2010 puede convertirse en un punto de inflexión del sistema sanitario español. Al menos, eso parece si se mide la sanidad del país por su indicador más definitivo: los fallecimientos. O, por buscar una medida estadísticamente mejor, por el cambio en la tendencia de la tasa de mortalidad, que se mide como el número de defunciones por cada 100.000 habitantes.

Los datos que acaba de hacer públicos el Instituto Nacional de Estadística son claros. Entre 2002 y 2010, el número total de defunciones en el país se mantuvo alrededor de 380.000. Como en ese tiempo la población pasó de 41,8 a 47 millones, según los datos del padrón, eso hizo que la tasa de mortalidad pasara de 892 por 100.000 habitantes en 2002 a 829 en 2010. Pero, ahí, la tendencia a la baja se trunca. En 2011, subió a 841. Y en 2012, llegó a 862. Este año, último con datos, se superó el número de las 400.000 muertes en un año. Fueron exactamente 402.950. Una subida del 5,4% en dos años.

Que a más población haya más fallecimientos podría parecer lógico. Pero no es lo que pasó —siempre en líneas generales, porque las variaciones van en este asunto haciendo dientes de sierra— durante la década que va de 2001 a 2011. La proyección de los datos muestra que en ese periodo las mejorías en la atención sanitaria habían conseguido romper esa asociación entre edad y muerte. Hasta que, de repente, esa tendencia se ha roto. Sin que haya una explicación exterior clara (ni una epidemia, ni una ola de calor, ni una gripe especialmente preocupante).





Para más información: El País, y un vídeo de información